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El día 7 de mayo de 1.932 dimitió el presidente de la Federación Atlética Vizcaína, Juan Martín, en un momento en que la F.A.V. no disponía del más modesto escenario para el desarrollo de sus reuniones y campeonatos, y el 11 del mismo mes y año, falleció nuestro superior organismo atlético. Con el fin de que nuestros atletas pudieran seguir actuando oficialmente, se tramitó su pase, como individuales, a la Federación Atlética Guipuzcoana, por lo que los vizcaínos actuaron ya en la segunda jornada de los Campeonatos de Guipuzcoa, asentados en el Tolosano estadio de Berazubi (17-7), para posteriormente participar en los Campeonatos Nacionales, ubicados dos semanas después en el mismo escenario. Ante la señalada situación, las "fuerzas vivas", como entonces se les denominó a los vizcaínos amantes del atletismo, se reunieron en Bilbao, en los locales del diario deportivo "Excelsius", el 2 de marzo de 1.933, y se fundó la Agrupación Atlética Vizcaína, adscrita a la repetida Federación Guipuzcoana, habiéndose nombrado como presidente al que anteriormente había dimitido, pero esta vez con las consiguientes ayudas de José Luis Borreguero, Salcedo, Navarro, José L. Celaya, Juanito Gonzalez y el que subscribe, entre otros amantes de nuestro deporte, que realmente no resultaron muchos ya que el número total entre directivos y socios alcanzó solamente la cifra de 38. Por traslado de Juan Martín el día 28 del mismo mes de marzo y año, fue nombrado presidente Alfredo Samaniego, siendo atendido en la secretaría por este narrador de la historia del atletismo vizcaíno. En esta guisa y con una excelente "salud", por parte de la citada Agrupación, de feliz memoria, transcurrieron tres fructíferas temporadas; llegó nuestra Guerra Civil, que desperdigó a los atletas y dirigentes, pero al término de la misma, en febrero de 1.940, en los locales del diario bilbaíno Hierro (como se verá los actos más transcendentales de la F.A.V. se desarrollaron en los locales periodísticos) renació la F.A.V. bajo la presidencia de Manuel Gutierrez, el mismo que fue un excelente saltador de triple, ocupando la secretaría, nuevamente el subscrito. Desde 1.940, hasta la fecha, la F.A.V. no ha vuelto a tener que recurrir a las redacciones de los periódicos bilbaínos para solucionar sus crisis. |